
En fin, este texto lo escribí un día, en realidad una madrugada, en la que debería haber estado estudiando algo pero en realidad estaba leyendo algo de Manuel Rojas, no recuerdo exactamente que cosa pero como suele ocurrir con esto deje de lado el libro y me puse a escribir lo que saliera ya que el enano me presionaba para llenar esas paginas de "Columnas" y creo me salio algo lindo, al menos a mi me gusta.
Era un día como cualquiera, desperté a la hora planificada y comencé con mis actividades. Ducha, desayuno, arreglar la cama.... dejar todo listo para mi regreso.
Llego al punto cero y todo sigue normal, las mismas caras de siempre, los mismos temas de ayer, las mismas risas que escuchare mañana, concluyo, no es un buen día...para variar. Sigo avanzando entre la masa con el solo objetivo de sentarme, capear el frió y esperar.. lo que sea.
Saco un libro y leo, las hojas pasan y no entiendo nada; es una historia triste, su Padre murió y nunca encontraron el cuerpo así que en un improvisado ataúd entierra las pertenencias mas intimas del viejo, ese será todo el recuerdo.
Los minutos pasan y voy por un café, al volver siento algo distinto, se que algo ha cambiado pero no logro ver el origen, se que esta ahí pero no se lo que es.
Mi café se acabo, el libro ya no me cubre la mente y me llena la desazón por mi falta de espíritu, siempre termino cayendo a lo mismo es un circulo del cual no quiero salir, es cómodo.
Veo una sombra salir e instintivamente salgo tras ella, corro pero no logro alcanzarla y se que ya no volveré a verla, que era única y no logre estar ahí para hacer lo que tenia que hacer. Pienso y estoy seguro que habrá otra, se que llegaran siempre he tenido esa fortuna...siempre.



